Pérdida de memoria a corto plazo

el

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Qué bonito sonaba eso de querernos como ocho tumbado: hasta el infinito. Enorme era el mito que envolvía esa forma de circuito que se repetía en cada ocasión en la que tratábamos de mejorar los tiempos sumidas en tu colchón, perdiendo la noción de tu cuerpo y su tempo. Un momento. Tal vez solo nadabamos en círculos desorientadas como Dory, que el amor fuese un trastorno, pérdida de memoria a corto plazo, y yo ese pez.

ALERTA SPOILER: No hay érase una vez.

Ya no me acuerdo de por qué tú, por qué yo, por qué quedé atrapada en tus ojos, por qué mis mofletes al verte se ponían rojos. Por qué mis manos iban al compás de mi corazón, por qué tartamudeaba y perdía, progresivamente, la razón. Aún recuerdo mientras escribo esa contraproducente sensación, el cantarte una canción cuando no me sé expresar, seré una poeta, pero terrible forma la mía de ligar. Yo no soy de hacerme de rogar ni de más vale un para qué soñar en mano si la puedes conquistar volando.

LO ADMITO. Quizá si me acuerde. Quizá aún mis dientes muerdan mi boca, acto reflejo, al contemplar en sueños tus ojos verdes.

TAMARA CAMINO.

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